La sorpresa
Me gustan los deportes, tal vez porque me gusta jugar. Hace unos años asocié mi mundo profesional artístico a esta pasión creando un libro de retratos de deportistas. Así, me pasé un tiempo dibujando a Maradona, Pelé, Lance Armstrong y otros y aprendí unas cuantas cualidades de ellos.
Siempre se habla del deporte como un buen ejemplo de “trabajo de equipo”. Otros hablan de aprender del coraje y esfuerzo de los deportistas.
He aquí un ejemplo para aprender sobre la creatividad de un deportista, específicamente de Ronaldinho en su época en el Barça.
Ronaldinho tiene fama de ser un gran lanzador de tiros libres, generalmente chutándolos por encima o por el costado de la barrera. En un partido de Liga de Campeones contra un equipo alemán, sabiendo que todos esperaban que pateara un tiro fuerte y alto, optó por chutar suave y bajo justo en el momento que los defensores alemanes saltaban en el aire para reducir su ángulo de tiro a la portería. La pelota rodó tranquilamente por debajo de la barrera y sorprendió al portero.
Ronaldinho hizo algo inesperado: buscó sorprender haciendo algo que no se esperaba de él. No siempre es la opción adecuada pero hay que probarla, pues en el reino de lo inesperado se encuentran muchas valiosas ideas creativas.
En esta acción, Ronaldinho también demostró otra cualidad importante en los deportistas: ¡tomó un riesgo! Sí, ser creativo es tomar un riesgo, porque cogemos un camino desconocido y no sabemos que pasará. Bastaba que uno de los jugadores alemanes decidiera no saltar como los demás (o que el de la derecha de la foto moviera un poco su pie) para que el tiro fuese detenido fácilmente. En ese caso, hubiera parecido que Ronaldinho hacía una gran tontería, pues desperdiciaba una oportunidad pateando suavemente una pelota fácil.
Ronaldinho parece conocer algo que algunos artistas también saben: se recuerdan más nuestros éxitos que nuestros fracasos. Si logramos crear cosas memorables, estas siempre tendrán más trascendencia que nuestros pequeños fracasos. Debido a que esta acción fue tan exitosa, estamos hablando de ella cuatro años más tarde.
Y esta es otra cosa que aprender del mundo del deporte. La mayoría de los ataques no culminan en gol pero los jugadores no se deprimen por ello. La atmósfera que prevalece en el campo permite estos “fracasos”, pues todos los participantes tienen una actitud lúdica. Por eso creo que es importante saber introducir el aspecto lúdico en cualquier proceso creativo. Eso nos permitirá ser más permisivos con nuestras faltas y atrevernos a actuar más creativamente.
Hanoch Piven




